
Hoy me ha tocado colocar unos muebles de cocina en el baño (no me he equivocado) que tu madre compró el otro día a precio de ganga en "Conforama".
Como la tarea iba para rato (medir, nivelar, corregir, taladrar, golpear... vuelta a corregir...)en uno de los descansos que me he tomado he ido hasta el salón y allí, en el sofá, estabas tú con tu tía Carmen María.
Me he acomodado a tu lado un ratito aprovechando que Andrea y tu madre se marcharon a primera hora de la mañana y creo que ha sido la primera vez que hemos "interactuado" tú y yo (también se suele decir aquello de: "cosas de hombres"... ya sabes...).
P.- Hola. ¿Qué miras? ¿Te gusta la broca que llevo en la mano?. Escucha hijo: de mayor tienes que aprender a usar una cosa de estas porque eso hará muy feliz a tu pareja y además podrás ser imprescindible en una casa...
Justo cuando me disponía a seguir disertando sobre el uso de la broca y demás herramientas de bricolaje, mi hijo me ha interrumpido con una ¡fantástica! sonrrisa. Tan simpático y guapo estaba que mis palabras se han convertido en babita (figurado) y no he podido seguir.
Como se te ocurra hacer esto muchas veces este verano, tus tias, primas y abuelos te van a comer y en septiembre solo regresaran tus huesitos.
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