viernes, 23 de septiembre de 2011

Tus manos


Tus manos me han llamado la atención, desde tu primer día de vida. La manera en que las cierras, metiendo con mucha fuerza el dedo gordo entre el medio corazón y el índice (anti meigallo), lo suaves que son y sobre todo, los deditos gordos que tienes en proporción al resto del brazo (últimamente, no parece tan desproporcionados porque estas bastante gordito).

Anoche volví a sorprenderme cuando de pronto empezastes a jugar con los muñequitos que cuelgan de un arco que abraza tu amaca de hipopótamo. Tu hermana y nosotros dos, estábamos cenando y una de las veces que te miré, ahí estabas tú: tocándolos y mirándote, descrubiéndote a tí mismo, mejor dicho, descubriendo tus manitas y sobre todo, concentrado en tus juegos.

Tan solo apartastes la vista de tus manos para mirar a tu madre y dedicarle una de tus sonrisas, como diciéndole: "mira mamá cómo juego yo solito".

No hay comentarios:

Publicar un comentario