
Tus primeras medicinas las has tomado en el transcurso de esta semana pasada. Te cogió un poco de frío, lo suficiente para que empezaras a respirar mal y dejaras de comer tan bien como lo hacías antes de esos sintomas de tu primer catarro.
Te llevé al médico de urgencias porque parecía que no remontabas y porque tenías un poco de fiebre. Después de la exploración que te hicieron, te quedaste dormidito en mis brazos y cuando la médico terminó de hacer las recetas, nos fuimos a casa.
Mamá te dió las 14 gotitas del jarabe que te recetaron y cuando vimos los gestos que hacias con la carita, nos dimos cuenta que lo tuyo no es tomar medicinas.
Espero que no las necesites demasiadas veces a lo largo de tu infancia, porque estoy seguro que no va a ser fácil administrártelas.
De todas formas, seguro que tú serás tan fuerte como Mazinger y podrás luchar contra todos lo bichos si sigues comiendo y creciendo tanto.
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